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CAMINO de SANTIAGO PORTUGUÉS por la COSTA, etapas y consejos

Te contamos todo lo que tenes que saber para hacer el Camino de Santiago Portugués por la Costa, con consejos, datos prácticos y nuestra experiencia.

Este tramo del Camino de Santiago no es aún tan conocido por los turistas, a pesar de que los paisajes que se ven son maravillosos. Es uno de los tantos caminos que hay en Europa que conducen a Santiago, donde el Santo Apóstol espera al peregrino y ruega por su abrazo. En este artículo contaremos nuestra experiencia caminando el camino de Santiago Portugués por la costa desde Caminha/A Guarda hasta Pontevedra, donde enlaza con el Camino de Santiago Portugués Tradicional.

En esta ocasión, no hicimos el Camino de Sanatiago completo sino tan sólo una parte. Esta caminata de 5 días formaba parte de nuestras vacaciones de verano, que involucraba visitar, además, Oporto, Guimaraes, ir a las Rías Baixas a tomar un poquito de sol y finalizar luego en Coruña donde teníamos la boda de nuestros amigos gallegos Rocío y Betín. En otra ocasión los hemos visitado en sus respectivas aldeas (Flogoso y Coirós) y fue un viaje en el que comimos muchísimo, por eso la broma interna era «llegar a Coruña caminando para hacer un poco de ejercicios antes de su casamiento».

Tampoco teníamos la ilusión de llegar a Santiago de Compostela, porque ya habíamos estado antes, tanto de visita como de final de camino. Tenemos dos compostelas, que son los diplomas que te dan certificando haber hecho todo o una parte del camino. 

En resumen, en este viaje hicimos los siguientes tramos del Camino de Santiago Portugués por la Costa:

* Etapa 1 – de Caminha a Mougás
* Etapa 2 – de Mougás a Ramallosa
* Etapa 3 – de Ramallosa a Vigo
* Etapa 4 – de Vigo a Redondela
* Etapa 5 – de Redondela a Pontevedra

Desde acá quedaban aproximadamente unas 3 etapas más para llegar a Santiago.

De Caminha a Mougás – etapa 1

Ferry del río Minha

Salimos de Oporto temprano en la mañana, sabíamos que el ferry que cruzaba el río Minha, desde Caminha en Portugal a A Guarda en España lo hacía a las 11:30 de la mañana. Al llegar, el vendedor de los pasajes nos dijo que el barco saldría a las 12:30 dado que en ese momento la marea estaba subiendo y que por eso no se podía cruzar. Menos mal que no tuvimos que esperar demasiado, pero habrá gente que espera mucho más.

Tren de Oporto a Caminha: 8,50 € por persona.
Ferry de Caminha a A Guarda: 1 € por persona. Si bien hay un horario de cruce establecido, éste dependerá de las mareas.

Visitar el Castro de Santa Tecla

Mientras cruzábamos en ferry el río Minha, Juan me decía, señalando el monte que teníamos enfrente: «ahora vamos a subir hasta allá arriba». Esta visita turística al Castro de Santa Tecla se desviaba de nuestro camino pero bien mereció la pena, tanto el desvío como la ardua subida a pie. Comparado con otras proezas que hemos hecho, como subir 5800 msnm al paso Thorog La entre los Annapurnas, subir los 341 metros hasta la cima del monte no era para tanto. Pero hacía calor y era el primer día de caminata sin ninguna preparación decente, así que a mi me costó un poquito, no así a Juan que siempre va por la vida como si las cosas no le costaran nada.

Santa Tecla (o Santa Trega en gallego) es un sitio arqueológico donde se encuentran los restos de un poblado fortificado celta previo al período romano, a lo que se le llama castro, y petroglifos de más de 2000 años de antigüedad. Pudimos observar algunas de las típicas casas circulares de piedra reconstruidas. Sus pobladores vivían de los cereales debido a la existencia de molinos, y de peces y frutos del mar por su cercanía al océano.

Más arriba del castro han construido una iglesia y un restaurante, aunque también hay un mirador desde el cual se puede ver La Guardia (A Guarda en gallego), que es el pueblo por donde continuaríamos camino al bajar.

Precio de la entrada al Monte Santa Tecla: 1 € por persona. La taquilla está sobre la ruta de coches, por lo que si hacés como nosotros y subís caminando, no te cobran la entrada.

El camino de la Costa

Después de la pausa turística al castro de Santa Tecla, ya siendo la hora de comer, nos adentramos en A Guarda y, haciendo caso omiso a los restaurantes que nos encontrábamos en el pueblo, apostamos a comer en algún chiringuito o bar de la playa. Apostamos y perdimos, primero, porque los dos restaurantes que había sobre la playa eran con reserva previa y parecía que nuestras pintas de peregrinos no eran bien recibidas, ni siquiera para un bocadillo y una botella de agua.

Ya eran casi las 3 de la tarde, nos habíamos quedado sin agua y estábamos con mucho hambre. Habíamos salido de Oporto muy temprano y desayunado de camino a la estación de tren.

Entramos en el sendero de la playa donde el paisaje era hermoso, pensábamos que la mayoría de las etapas serían así, pero no, este sendero era lo más cerca de playa que tendríamos. Luego la veríamos todos los días, pero desde el monte.

Tardamos un par de horas en llegar a Oya donde divisamos, a lo lejos, el Real Monasterio de Santa María de Oya fundado en el siglo XII. Nos desviamos a la ruta para conseguir alguna despensa o restaurante donde comer algo. Ya para ese momento eran las 6 de la tarde y un par de sandwiches de jamón y queso calmaron nuestro apetito.

A Mougás llegamos sobre las 8 de la noche, cansadísimos. Nos alojamos en el primer albergue que teníamos anotado para ir que es el Albergue O Aguncheiro, en Porto-Mougás. Teníamos la idea de dormir en habitación compartida con el resto de peregrinos que allí había, donde la cama salía 10 €, pero el encargado nos hizo una oferta que no pudimos rechazar: una habitación doble con baño privado y vistas al mar por 15 € cada uno. Nos miramos con Juan y nos entendimos a la primera: «Son nuestras vacaciones y estamos re cansados, aprovechemos». Luego en el restaurante nos seguimos dando un homenaje con pulpos, mejillones y cervecitas.

De Mougás a Ramallosa – etapa 2

Ese día empezó con un poco de lluvia, continuó nublado y terminó con el cielo celeste, son las sorpresas del camino. Apenas salimos, desayunamos en el camping de Mougás esperando a que dejara de llover porque no llevábamos campera para la lluvia o chubasquero, a pesar de saber que en Galicia llueve más de lo que sale el sol.

Visitar Bayona

Llegamos a Bayona al mediodía, justito para comer, y nos fuimos directo para el puerto. Desde allí vimos el Castillo de Monterreal terminado de construir en el siglo XVI y en el que hoy en día funciona un parador (un hotel).

El puerto de Bayona es de gran importancia histórica, dado que Martín Pinzón arribó a estas costas a la vuelta del primer viaje por América como capitán de La Pinta. En el puerto hay una réplica de la carabela con la que los descubridores cruzaron el Atlántico.

Precio de la entrada a la réplica de la Carabela: 2 € por persona e incluye audioguía.

En esta ocasión no hicimos a tiempo, dado que la lluvia retrasó nuestra caminata, pero en otro viaje subimos al monte Sansó en Bayona donde se encuentra la Virgen de la Roca y desde donde se pueden observar las famosas Islas Cíes a lo lejos.

 

La virgen, integramente de roca, a excepción de las manos y la cara que son de mármol

Visitar Ramallosa

Esa tarde llegamos a Ramallosa y dormimos en el Albergue Damas Apostólicas o también llamado Pazo Pías. Un pazo que es una casa antigua del siglo XVII, aunque por la cantidad de habitaciones que tiene parece más bien un pequeño palacete o un monasterio, aunque estas son, en realidad, modificaciones posteriores a la casa original.

Sólo tiene habitaciones singles y dobles, con baño privado y compartido, no es el típico albergue con camas en habitación compartida con más gente, sino que es más bien una «hospedería». Aún así la habitación doble twins con baño compartido nos costó unos 15 euros por persona.

Ramallosa se divide en dos: Santa Cristina al sur del río Miñor y San Pedro al norte. Hay un puente romano del siglo XIII, que aún se utiliza para el paso peatonal, al lado de otro puente más moderno por donde van los vehículos. Se dice que en las cercanías del puente se realizaban ritos de fertilidad para aquellas mujeres que no quedaban embarazadas.

Muy cerca de nuestro albergue, después de una caminata de 10 o 15 minutos, llegamos a la Playa América, de arena bien amarilla, donde fuimos a ver con Juan el atardecer. Si bien ese día comenzó bastante lluvioso, por la tarde gozamos de ese excelente microclima que se rumorea que tiene esta zona de Galicia.

De Ramallosa a Vigo – etapa 3

Ese día amaneció hermoso y se mantuvo así hasta nuestra llegada a Vigo. Ya no caminamos pegados a la costa, sino que nos metimos más en un paisaje rural. Comenzamos viendo los clásicos hórreos, muy típicos del norte de España, sobre todo en Galicia y Asturias. Estos estaban destinados al almacenaje de granos y cereales, con aberturas en los laterales para que pase el aire, pero separada del suelo para evitar la humedad.

Atravesamos diversas áreas etnoarqueológicas, como la de Saiáns o la de Muiños da Fraga de Gortade, caminos de arboledas muy verdes.

De vez en cuando veíamos las islas Cíes al fondo, que se encuentran dentro del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia y por tal, tanto la flora como la fauna terrestre y marítima de estas islas se encuentran protegidas.

Un periódico inglés ha nombrado a la Playa de Rodas, que están en este archipiélago, como una de las más bonitas del mundo y por ello ha ganado fama mundial a nivel turístico. Pero no son las únicas islas que hay frente a la costa gallega, también está la isla de Ons, un poco menos conocida pero igual de linda, que es donde nosotros decidimos pasar un par de días al finalizar el camino.

Nosotros entramos a Vigo por la puerta de atrás, por unos senderos que se transformaron en pasadizos entre fábricas, autopistas y ruidos, pero luego nos dio un respiro a los sentidos el llegar al Parque de los Castrelos y al Paseo del matemático Rufo Pérez que discurría a lo largo de un arroyito. Utilizado por los locales para hacer ejercicios o sacar a pasear al perro.

Visitar Vigo

Ni Juan ni yo habíamos estado en Vigo y queríamos dejar de lado la mala fama que tiene la ciudad a nivel turístico para darle una oportunidad. Vigo nos recibió con un sol envidiable, como alegre de que estemos en sus tierras y –spoiler– nos despidió triste con una intensa lluvia.

¿Por qué Vigo tiene mala fama? Es que tiene la poca fortuna de ser comparada con las vecinas Santiago y A Coruña, y porque muchos que la han visitado aclaman que es una ciudad demasiado industrial. Hemos podido observar que es cierto pero también esta cualidad es la que la hace próspera y la hace la única ciudad no capital de provincia con más habitantes de España (casi 300 mil habitantes).

En Vigo no hay albergue de peregrinos municipal, sino que uno tiene que elegir entre las muchas opciones de alojamiento que ofrece la ciudad. Sino, un par de kilómetros antes de llegar a Vigo, se encuentra el albergue O’Freixo que lo lleva la misma persona que tiene una página web con info valiosa del camino (la mencionamos y linkeamos más abajo).

Nos alojamos en pleno centro histórico, en el Hostal Real que lleva una señora que es un encanto, en una habitación doble con baño compartido por 30 €. Dejamos nuestras cosas y salimos de paseo a aprovechar el precioso día que nos tocó en suerte.

Bajamos al puerto de Vigo, ese desde donde partieron muchos españoles (sobre todo gallegos) a Argentina buscando nuevas oportunidades. A lo lejos veíamos las grúas, contenedores y astilleros que afean un poco el paisaje.

En el puerto de Vigo Cíes, desde donde cruzan los ferries a las Islas Cíes, nos encontramos con el Centro Comercial A Laxe, un pequeño puerto deportivo y con una escultura muy emotiva en homenaje a quienes tuvieron que emigrar, dejando la familia y su tierra atrás.

Le mandé la foto de la escultura a Alejandra de Viajar Cueste lo que Cueste que al mismo tiempo que nosotros estaba haciendo el Camino de Santiago, pero el Francés desde Sarria, con su padre de 74 años. Su contestación me heló la sangre: Pepe (su papá) había marchado para Argentina desde allí mismo en los años ’50.

Los gallegos han emigrado a Argentina desde el siglo XIX por diversos motivos, pero a mitad del siglo XX aumentó la cantidad de personas debido a la guerra civil española, saliendo de España porque huían no tan sólo de las presiones políticas sino también del hambre y la falta de trabajo.

Continuamos paseando por el puerto y entramos al Centro Comercial A Laxe. Subimos hasta la última planta para ver las vistas de Vigo y el puerto desde arriba y aprovechamos a cruzar al Casco Vello (casco viejo) que está en la parte alta de la ciudad por un puente que los une.

Enseguida llegamos hasta la «concatedral» de Santa María de Vigo, esto es que tiene el rango de catedral pero comparte sede con otro templo, en este caso, con la Catedral de Tui. Si bien su construcción se terminó a comienzos del siglo XIX, esta ocupa el sitio que ha ocupado antes otros templos religiosos erigidos ahí desde el siglo XII.

Continuamos caminando las callejuelas hasta llegar a la Plaza de la Constitución, llamada así por ser el lugar donde se leyó la Constitución Española de 1812 por primera vez en Vigo y, entre tantos edificios, distinguimos el antiguo edificio del Ayuntamiento.

En la intersección de las rúas Policarpo Sanz y Elduayen, se encuentra la Plaza del Sol y la Plaza de la Princesa, donde se pueden ver dos monumentos curiosos: el Sireno, de Francisco Leiro, y el Dinoseto. Esta última es una escultura vegetal con forma de dinosaurio y es un personaje querido por los locales.

Pero en Vigo hay más esculturas esparcidas por allí, como la mencionada a los Emigrantes Gallegos, otra de caballos en uno de los accesos a la ciudad, otra al pulpo, a la centolla, a Julio Verne y a otros personajes locales.

¿Pero qué relación tienen el escritor francés Julio Verne y la ciudad de Vigo? Pues Julio Verne visitó Vigo en varias ocasiones a finales del siglo XIX y quedó enamorado de la ciudad, según lo establecen sus diarios de viaje. Incluso dedicó un capítulo a la ciudad en su libro «20.000 leguas de viaje submarino» donde el Capitán Nemo se puso a buscar los tesoros que, según la leyenda, llevaban los barcos españoles hundidos en la batalla de Rande durante la Guerra de Sucesión.

Vigo tiene mucho más para hacer si se va con más tiempo que nosotros, que tenemos una ruta peregrina definida, como subir a los diversos miradores de la ciudad como el Monte A Guía o el Monte O Castro donde, como su nombre lo indica, hay ruinas de asentamientos celtas antiguos.

De Vigo a Redondela – etapa 4

Esa mañana salimos de Vigo con una tenue lluvia y no tardamos mucho en parar a desayunar. Habíamos visto que sobre las 11 podríamos continuar marcha y así lo hicimos. Imprescindible la app de «The Weather Channel» para estos momentos, que es una de las app de viaje que se ha vuelto fundamental para nosotros (sobre todo para Juan).

Si bien no llovía, las nubes bajas aún estaban sobre la ría y las bateas, que son esas plataformas flotantes que se utilizan para la cría y cultivo de moluscos. Aún el paisaje agreste se hacía rogar dado que teníamos que salir del área metropolitana de Vigo para meternos un poco en el monte y las pequeñas aldeas.

Visitar Redondela

En Redondela es donde el Camino de Santiago Portugués por la Costa se une con el central o tradicional, por lo que hay más oferta hotelera. El albergue de peregrinos municipal es con lo primero que uno se encuentra y está ubicado en un edificio en lo que en otra época fuera una casa señorial renacentista. Como era de esperar, allí no encontramos sitios para dormir (costaba 6 € por persona) y nos pusimos a buscar sitio en otros hostales. Conseguimos en el Hostal El Camino por 12 € por persona compartiendo habitación con 6 personas y 2 baños con todo el hostal.

De Redondela a Pontevedra – etapa 5

Comenzó otro día hermoso, el último de nuestra caminata, con más peregrinos de lo que estábamos acostumbrados a ver. Al unirse este tramo con el Camino Tradicional vemos que todo está mejor señalizado.

Llegamos a la desembocadura del río Verdugo en la ría de Vigo y para cruzarlo, tenemos que hacerlo por el Puente Romano de Sampaio. Este puente es de importancia histórica dado que allí es donde se celebró en 1809 una batalla entre españoles y franceses en el marco de la guerra de la Independencia. Rompiendo parte del puente, los españoles impidieron el paso de las tropas napoleónicas que iban hacia el sur de Galicia e hizo que estas se retiraran, ya no sólo de allí sino también de toda Galicia.

«Cuando cruces el Ponte Sampaio, detente y escucha el espíritu de los gloriosos labriegos que lucharon por la independencia de la Patria.»

Después de escuchar los espíritus, continuamos caminando hasta entrar en Pontevedra, el final de ese camino que decidimos recorrer juntos con Juan.

Datos prácticos para tu viaje por el Camino de Santiago Portugués por la Costa

Información práctica para hacer el Camino de Santiago Portugués por la costa

Respecto del Camino Portugués, y más aún el de la Costa, encontramos pocas webs con información, pero la poca que hay tiene info muy valiosa. La que más nos sirvió es la de Luis do Freixo, con mapas interactivos que hemos impreso previamente para no perdernos, información sobre albergues, sitios donde comer, la historia del camino. Incluso Luis tiene un albergue antes de llegar a Vigo donde los peregrinos pueden descansar en lugar de entrar en la ciudad.

Por nuestra parte, hicimos un artículo con los consejos que se nos han ocurrido a nosotros en función de las veces que hemos hecho el camino.
Enlace a los artículos del Camino de Santiago.

¿Dónde alojarse en el Camino de Santiago Portugués por la Costa

Etapa 1: Mougás – Albergue O Aguncheiro – habitación doble baño privado 15 € por persona.
Etapa 2: Ramallosa – Albergue Damas Apostólicas o Pazo Pías – habitación twins baño compartido 15 € por persona.
Etapa 3: Vigo – Hostal Real – habitación doble baño compartido 30 € total.
Etapa 4: Redondela – Hostal el Camino – dorms en habitación compartida y baño compartido 12 € por persona.
Etapa 5: Pontevedra – Slow City Hostel – habitación twins baño compartido 40 € total.

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Por Flor

¡Hola, soy Flor! Podría decir que el gran cambio vino de la mano de un viaje largo, unos 14 meses por Europa y Asia en el que hice clic. Colgué mi super traje de contadora pública (no más zapatos de tacón ni maquillaje) y salió a la luz un universo de cosas de las que era capaz: descubrir lugares recónditos, escribir sobre viajes y dedicarme a ello, hacer lindas fotografías, dibujar, pintar, coser, cocinar rico y ser madre, con toda la paciencia y amor que esta tarea requiere.

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2 respuestas a «CAMINO de SANTIAGO PORTUGUÉS por la COSTA, etapas y consejos»

Mientras miraba las fotos me acordé mucho de ustedes, dado que al final, por más que hayan sido caminos diferentes, se sintió como si estuviéramos haciéndolo juntos… Buen camino Ale. Un besote

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