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Juan, Flor y Benji, la historia detrás de los materos

Hoy es el día de San Valentín y no debe haber nada más «cursi» que tener un aniversario en esta fecha. Pues nosotros sí que lo tenemos y cumplimos 7 años desde que empezamos a salir. Quería aprovechar, entonces, para contar la historia detrás del «Flor y Juan» de Ruta del Mate, pero con una pequeña actualización.

Tanto Juan como yo somos de Pergamino porque allí nos criamos. En realidad, ambos nacimos en otras ciudades, Juan en Bariloche y yo en Pehuajó. Siempre tuvimos nuestros abuelos, tíos y primos viviendo lejos, en Arrecifes, Trelew y Mar del Plata.

Fue una casualidad que nuestros sendos padres fueran Ingenieros Agrónomos y qué mejor que Pergamino, la capital de la semilla, para vivir y trabajar.

Supimos de la existencia del otro cuando empezamos la facultad (la universidad), éramos compañeros. Los dos decidimos hacer la carrera de Contador Público en la UCA, cuyo plan de estudios de 5 años se desarrollaba de la siguiente manera: los primeros tres años había que cursarlos en Pergamino y los últimos 2 años había que elegir continuarlos en Rosario o en Buenos Aires.

A todo esto, nuestras mamás se habían conocido también al mismo tiempo que nosotros dado que iban juntas a yoga. Además de darse cuenta de que nosotros íbamos juntos a la facu, se asombraron al saber que el apellido de mi mamá era el mismo que el de la abuela materna de Juan. Ambas estuvieron interesadas en saber si eran parientes lejanas, intercambiaron los árboles genealógicos, escribieron cartas a sus respectivos parientes en Francia para corroborar datos y la conclusión fue que no, con Juan no compartimos antecedentes (al menos de los últimos dos siglos).

Año 2001 – 2005: eramos de Perga pero nos conocimos en la UCA

Terminaron los 3 años de facultad en Pergamino y la mayoría de mis amigas decidieron continuar los estudios en Rosario. Yo decidí irme a Buenos Aires. Juan también, él tenía a sus hermanos estudiando y viviendo allí. Yo simplemente pensé que en Buenos Aires tendría mayor salida laboral, además de haberme gustado bastante más que Rosario por algunas veces que había estado de visita.

Durante nuestra cursada en Pergamino no éramos amigos, ni hablábamos ni nada. Tampoco era amiga del resto de compañeros que habían elegido ir a Capital. Pero finalmente sucedió lo inevitable, todos los que estábamos allí en una ciudad que no era la nuestra, empezamos a hablar y juntarnos más seguido para salir de fiesta.

Con quienes empecé a tener mayor afinidad fue con Jaco y con Juan. Ellos dos eran -y siguen siendo- mis mejores amigos, mis confidentes, mis grandes aliados y valoraba su amistad por sobre todas las cosas. Cuando volvíamos a Pergamino seguíamos teniendo a nuestros amigos, pero en Buenos Aires nosotros tres éramos inseparables.

Siempre como amigos, cada uno siempre en la suya, él tenía sus novias, yo tenía mis novios. Nos divertíamos mucho saliendo en grupo, hacíamos algún viaje juntos los tres (Jaco, Juan y yo). Una amistad pura, linda y de esas que sabés que van a durar para siempre.

Al margen de lo que todo el mundo pensaba, suponía o quería, nunca pasó nada entre nosotros (ni con Juan ni con Jaco). Era la mejor de las amistades que alguien puede pedir.

Año 2006 – 2008: cambios en nuestras vidas, yo me voy a vivir a España, él se casa con otra

Mientras yo estaba preparando todo para irme a vivir a España, Juan decide casarse con su novia de hace 2 años. No voy a hablar de ella, pero podrán imaginarse lo evidente, que ella me detestaba, aunque yo no veía el por qué. Sería su sexto sentido femenino potenciado a futuro.

El destino quiso que su casamiento se celebrara el fin de semana anterior a mi ida a Madrid, así que aproveché la fiesta que brindaron Juan y su señora para despedirme de todos los amigos en común que teníamos de la Universidad. ¡Lo pasamos en grande!

El 12 de marzo de 2007 llegué a Madrid. Juan se mudó con su esposa a Mar del Plata. Nuestro amigo Jaco se vino al año siguiente a vivir a Madrid también. Los dos manteníamos contacto con Juan por mail, la relación de amistad seguía, pero más aislada que cuando estábamos en Buenos Aires.

Año 2009 – 2010: el final y un nuevo comienzo

A finales del año 2009, nos llegó a Jaco y a mí un mail que no podíamos imaginar de Juan: «Me separo». No lo podíamos creer, ni dos años de casados llevaban. Además, con Jaco siempre bromeábamos que Juan estaba haciendo la vida de ley que se supone que todo el mundo tiene que vivir: estudia, trabaja, se pone de novio, se casa, tiene hijos, tiene nietos, es feliz, se muere.

Juan nos sorprendió e hizo el quiebre de esa «ley de vida» antes de tener hijos. Los meses siguientes a esa decisión fueron muy duros, porque en medio de todo el trámite de la separación, su mamá enfermó de cáncer y falleció.

Así fue como en un ataque de «Necesito un cambio de aire» decidió venir a visitarnos a Jaco y a mí en septiembre de 2010. ¡No nos veíamos desde su casamiento! 3 años y medio habían pasado y a pesar de que yo había viajado en varias ocasiones a Argentina y hablábamos por teléfono seguido, no nos habíamos vuelto a ver.

Durante los meses previos le ayudé a planificar su primer viaje por Europa y me terminé pidiendo dos semanas de vacaciones para acompañarlo. Recorrimos Ámsterdam, Berlín, Munich, Praga, Londres, París y Cinque Terre.

En el medio del viaje, no sabemos por qué allí y no antes, quizás debido a las cervezas del Oktoberfest o a las de París, algo pasó. No quisimos volver a hablar de ello en el resto del viaje, que siguió normalmente como lo teníamos planificado.

Cabe aclarar que yo no estaba saliendo con nadie en Madrid desde hacía tiempo y tampoco voy a negar que antes de viajar se me pasó por la cabeza que podría pasar algo con Juan, pero no quería pensar mucho en eso porque al final éramos amigos y si no había pasado nada nunca, no tenía por qué pasar en ese momento.

Pero pasó. Nos despedimos en Madrid y él se volvió a Mar del Plata. Todo quedó allí. De vez en cuando algún mensaje o mail esporádico pero nada más.

Al final de año 2010, me fui a pasar Navidad y Año Nuevo a Argentina. Le escribí un mensaje de texto con un número local que él no reconoció:
«¿Me extrañás?», lo provoqué.
«¿Quién es?«, me respondió.
«Siempre nos quedará París«.

Mientras estuve en Argentina no nos vimos, aunque hablábamos por teléfono o nos mandábamos muchos mensajes de texto (no había o no usábamos Whatsapp en esa época). Nos fuimos dando cuenta de que la pasábamos bien hablando, nos reíamos mucho y empezábamos a tener complicidades alejadas de las propiamente dichas de «amistad».

Volví a Madrid y las llamadas y mensajes diarios seguían. Tenía interminables conversaciones con él y, al finalizar, tenía las mil y una preguntas. ¿Por qué tanta charla? ¿Qué estaba pasando?

Año 2011: Hola mamá, estoy en una relación a distancia con mi mejor amigo

Un día como hoy, 14 de febrero, pero de 2011 lo llamé como lo llamaba todos los días y me dijo con una sonrisita: «Feliz día».

¡Ah! ¡Para qué!

Le pregunté que qué estábamos haciendo, que éramos amigos, que se dejara de hacer esas bromas porque estaba logrando que me confundiera. Después de mi largo monólogo, me soltó un: «Yo también me estoy confundiendo».

Durante el año 2011 mantuvimos una relación a distancia, dividida en tres etapas.

◆ La primera, hasta julio, fue conocernos en otro sentido, como una posible pareja. Veíamos que cada vez nos gustábamos más y teníamos muchas dudas de a dónde nos llevaría esta relación.

◆ La segunda etapa, el mes de julio, en el que viajé a Argentina por 3 semanas a verlo por primera vez desde que empezamos a distancia y nos dimos cuenta que sí, que nos gustábamos mucho y teníamos que empezar a pensar en qué íbamos a hacer.

◆ La tercera etapa, coincidente con el último semestre del 2011, fue el sentir que queríamos estar juntos y el decidir qué hacíamos, si yo me iba para Argentina o él se venía para España.

Año 2012 – 2013: convivencia y viajes en pareja

Ganó España.

Yo no estaba preparada ni tenía ganas de volver a Argentina, y él quería un cambio y viajar más. Vio en España, a pesar de la crisis que había en 2012, una oportunidad de crecer profesionalmente, de tener una experiencia laboral en el extranjero, a la vez que se plantearía hacer un máster o postgrado. El tema papeles tampoco era un problema dado que él tiene la nacionalidad italiana y eso le permitiría trabajar de manera legal en el país.

Empezamos a convivir, así, de una. Era una época en la que yo tenía muchísimo trabajo y él estaba en plena búsqueda.

Nos dimos cuenta de que estábamos encaminados cuando a los 3 meses Juan consiguió un trabajo gracias a un ex-jefe suyo. Era un trabajo temporal, primero una baja por maternidad, luego inmediatamente otra baja más, y al finalizar las dos bajas, la empresa decidió efectivizarlo, pasando a tener trabajo por tiempo indefinido. Nada mal por tratarse de fines de 2012.

La crisis en España sigue y la que se queda sin trabajo en el 2013 soy yo. Para esa época ya habíamos pensado en hacer un viaje de larga duración motivados por las charlas que daban grandes viajeros en las Jornadas de los Grandes Viajes. Si lo planificábamos bien, dejando de gastar en cosas superfluas y centrándonos en ahorrar lo que más pudiéramos, nosotros también podríamos tener nuestro gran viaje.

Año 2014 – 2015: el gran viaje por Europa y Asia

El 21 de julio de 2014 fue la fecha elegida para empezar el gran viaje. Habíamos abierto el blog reflotando viajes anteriores y pensábamos contar acá cada uno de los lugares que visitáramos para que nos quede de recuerdo. Así lo hicimos, pueden la ruta que hicimos en el siguiente enlace: #matetrip.

14 meses viajando por 32 países de Europa y Asia, que resumimos en este video que presentamos en una de las charlas que nos tocó dar en esas jornadas a las que tanto habíamos ido a buscar inspiración.

Volvimos de ese viaje en septiembre 2015 con muchos sentimientos encontrados. Por un lado, felices de estar en Madrid nuevamente con los amigos, pero por otro con ganas de más.

Por suerte a Juan, nuevamente, no le fue tan difícil conseguir un trabajo, situación que nos permitió aterrizar en Madrid con los pies firmes.

Año 2016 – 2017: nueva vida y un nuevo materito

Si bien estábamos agradecidos por el hecho de tener trabajo y que las cosas estuvieran yendo bien, no estaban siguiendo el rumbo que queríamos. El viaje nos había dejado una o varias inquietudes, ganas de seguir viajando a la vez que de quedarnos quietos por un tiempo, aunque no con ganas de seguir trabajando «en relación de dependencia».

Eso de «trabaja para tus sueños y no para los sueños de otro» que tanto habíamos escuchado durante el viaje estaba calando hondo. Mientras caminábamos por el Himalaya o por las montañas perdidas de Kirguistán, íbamos pensando en qué podíamos hacer, considerando que no teníamos capital para invertir ni tampoco una gran idea de negocio (sólo algunas pequeñas ideas sin relevancia).

De todos modos, durante el año 2016 empezamos a planificar un pequeño proyecto financiero que intentamos llevar a cabo durante el 2017 y no prosperó como pensábamos. Pero para llegar a esto, tuvimos que tomar algunas decisiones y asumir algunos cambios.

Juan renunció a su trabajo, yo conseguí un trabajo como escritora freelance en Skyscanner, dejamos nuestro departamento en Madrid, dejamos también la ciudad y nos mudamos a Playa de Gandía, que está a 70 kms al sur de Valencia.

Vivimos en un departamento a unas pocas cuadras de la playa, concentrados en nuestros trabajos y en que nos vaya bien. Salimos todos los días a caminar por la costanera y estamos muy tranquilos los tres.

¿Los tres?

Sí, porque la otra gran noticia la dimos a finales de ese año:

¡Íbamos a ser papás!

Tendríamos un varoncito que se llamaría Benjamín y que esperábamos que naciera a fines de abril o comienzos de mayo del 2017.

Benjamín estaba en camino y no era una sorpresa para nosotros. Formaba parte de esas «ganas de estabilizarnos un tiempo en algún lugar» y llegó en el momento justo. En realidad, hubiera preferido quedar embarazada unos meses antes pero por el fallecimiento de mi mamá a comienzos del 2016 no fue posible. Estaba muy triste y no quería que esa tristeza afectara de algún modo el embarazo.

Nos enteramos de que íbamos a ser papás el día en que se cumplió 6 meses sin mi mamá. Hacía tan sólo un mes que habíamos empezado a buscar así que fuimos afortunados. También en muchos otros sentidos lo fuimos, porque tuve un embarazo estupendo: no tuve vómitos, Benja superó los viajes por Croacia y Argentina en las Navidades sin ningún inconveniente, todos los exámenes dieron perfectos.

De estos viajes, surgió un lindo artículo con consejos para viajar embarazada.

Y ahora somos tres. Benji nació el 21 de abril por cesárea en el hospital de Gandía. Pesó 3,300 kgs y lo primero que dije cuando lo vi fue: «es hermoso». Luego sabría que no era tan lindo, los bebés cuando nacen no lo son, pero yo estaba obnubilada: era el bebé más lindo y tranquilo que había visto.

Año 2018: somos tres

Llevamos 10 meses en este nuevo viaje que desprende amor y aprendizaje absoluto a cada paso. Estamos aprendiendo a ser padres, a conocer a una nueva personita con una fuerte personalidad (la tranquilidad de cuando nació la dejó en el hospital), a estar más enamorados que nunca y sorprendernos cada día con algo nuevo.

Este año se terminará otra etapa: no habrá más controles periódicos con el pediatra ni más vacunas obligatorias, también finaliza el contrato que tenemos en el departamento que alquilamos en Playa de Gandía, a partir de junio/julio comienza un capítulo de un libro que no tenemos escrito. Por ahora tenemos muchas ideas, pero difíciles de plasmar en un papel.

Tenemos claro lo que queremos: «convertirnos en una familia viajera y libre», con la libertad entendida desde el punto de vista de poder elegir nosotros dónde vivir, desde dónde trabajar, a dónde viajar. Estamos avanzando en este proyecto de trabajar online, con sólo nuestras laptops e internet, pero es difícil. Emprender y conseguir clientes lleva tiempo y desgasta, pero lo importante es que vamos avanzando.

Por ahora no puedo contar más, porque no hay mucho para contar. Sabemos que en julio y agosto estaremos en Argentina y posiblemente nos quedemos más tiempo por allí, aunque sea hasta el verano… pero y después?

A ver si el próximo febrero, en la siguiente actualización de este artículo, lo tenemos más claro.

¡Compártelo con los tuyos y déjanos un comentario más abajo!

Por Flor

¡Hola, soy Flor! Podría decir que el gran cambio vino de la mano de un viaje largo, unos 14 meses por Europa y Asia en el que hice clic. Colgué mi super traje de contadora pública (no más zapatos de tacón ni maquillaje) y salió a la luz un universo de cosas de las que era capaz: descubrir lugares recónditos, escribir sobre viajes y dedicarme a ello, hacer lindas fotografías, dibujar, pintar, coser, cocinar rico y ser madre, con toda la paciencia y amor que esta tarea requiere.

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36 respuestas a «Juan, Flor y Benji, la historia detrás de los materos»

hola flor!!! q historia mas bonita!! Este verano viajamos una amiga y yo a nepal y una duda q teníamos era como hacer tema hostales, los vamos cogiendo sobre la marcha o los cogerias desde España para tener todo mas planificado? un beso enorme

Hola Julia! 🙂 gracias! Jiji.

Yo reservaría los del primer destino y luego se puede ir viendo una vez allí (por si quieren ir decidiendo el viaje sobre la marcha). Los de la montaña es llegar y preguntar 😉 No creo que necesiten mucha anticipación, en general los hoteles y hostales son bastante económicos.

Besooo!

Ay Flor, que más que felicitarlos!!! Hermoso tu relato, no le faltó nada, hasta nos regalas la noticia de la llegada de Benjamín!!! Te cuento, estoy planificando un viaje con dos amigas y una prima para en años entrante, así que estoy super entusiasmada, recopiló información de los lugares que pensamos llegar, hotel, hostel, tren, precios y todo lo más posible. Amo viajar, aunque cada año se me hace mas difícil, pero, hay voy tras mis sueños jajaja. Seguramente salten algunas dudas que vos puedas me puedas aclarar. Besos grandote!!!

Hola Isabel! Muchas gracias por tu mensaje! Se viene se viene el Benyi 🙂 Jajaja

¿Por dónde es el viaje que están planificando? Lo que quieras, nos escribes, si podemos ayudarte, mejor!
Los sueños están para cumplirlos 🙂

Un besote

Nena, qué emoción!! Qué sorpresón! Cuánto me alegro lo del embarazo y estoy así con la boca abierta con la historia de ustedes!!! Pero cuando nos conocimos en Londres ya eran pareja, no?

Les mando un beso gigante, una razón más para volver a visitar Valencia! Toda la suerte!!

Hola Alice! GRACIAS!!! Viste qué novedad el baby? Jijiji!

Sí! En esa época sí, creo que ese viaje que te conocimos fue a fines del 2012, si mal no me acuerdo jeje.

Y nosotros volveremos a Londres también, que tenemos que mostrarle a Benyi las bondades de esa ciudad que me tiene enamorada! Un besote!!!

Muchas gracias Vanessa! Yo también volví a creer en el amor después de tanto tiempo sin salir con nadie… Pensé que no me iba a pasar nunca!
Un besote!

Me encantó lo que publicaste.
En muchos momentos me llevaste a recordar el ayer ya que como soy amiga de Miita de toda la vida compartí mucho con ellos.
Sean felices ese es mi deseo y me encanta lo que publicás. Viajar es lo que nos hace lbres y felices. Para mi es lo que más me apasiona
Un abrazo y un besito a benja que pronto vendrá

Muchas gracias Lucía por tus palabras. Entiendo lo que decís porque al margen de que ahora estoy con Juan como pareja, soy amiga de él desde mucho antes, y también compartí mucho con él. Te mando un beso grande, y Juan también que ya le dije que escribiste… 🙂

Cierto!!! Nos divierte contarla… jajaj el otro dia un chico nos preguntó, medio cizañero: " cuenten la verdad, como es viajar en pareja" y cuando le dijimos q nos llevabamos re bien no lo podia creer, y le rebatimos con esto de q somos amigos y agregué: si hasta fui a su casamiento! Jajaja! Ojos como dos de oro!

Mas besos para vos! 🙂

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