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Que VER en el LAGO INLE, una experiencia única

Te recomendamos que ver en el lago Inle, uno de los destinos más turísticos de Myanmar. Nosotros para recorrer el lago hicimos base en el pueblo de Nyaungshwe y desde ahí alquilamos un bote para pasear por el lago todo un día completo. A continuación nuestra experiencia.

El lago Inle es de los sitios más turísticos de Myanmar y tengo que reconocer unos sentimientos encontrados durante la visita al mismo. Por un lado, fue una experiencia increíble navegar entre villas, jardines flotantes y pescadores, pero por el otro lado un poco de desilusión (y mucha bronca) del circo en el que se ha convertido. Hay que afilar el ojo para ver lo «auténtico» y distinguirlo de lo «give me money«.

1) Llegada al lago Inle

Para llegar al lago, nosotros lo hicimos en bus desde Hsipaw, aunque muchos viajeros se bajan antes, en otro pueblo que se llama Kalaw, para hacer un trekking de tres días y dos noches al lago.

El bus te deja sobre la ruta, por lo que hay que negociar un taxi al pueblo de Nyaungshwe (unos 6000 kyats – 6 dólares), para luego pagar en la caseta de entrada al pueblo unos 10 dolares como tasa turística.

Chequea aquí la excursión en barca tradicional por el lago Inle y reserva. Descubrirás los jardines flotantes y la forma de pescar de los locales.

2) ¿Cómo hacer la excursión por el lago por tu cuenta?

Para hacer la excursión por tu cuenta y alquilar un bote para hacer el recorrido por el lago, hay que regatear. Nosotros quedamos con un chico que nos llevo a hacer el paseo en barco por 15,000 kyats (15 dolares). No le regateamos mucho, bueno, algo sí, porque arrancó en 18,000 kyats y ya teníamos precio de referencia. Pero quizás, quitando alguna cosa del itinerario, o simplemente regateando con paciencia, se puede obtener por menos.

Turistas (normalmente asiáticos) tirándole alimentos (o porquerías) a las gaviotas para que los siguieran

3) ¿Qué visitar en la excursión de un día por el lago Inle?

El pueblo de Nyaungshwe no está sobre la orilla del lago, sino que hay un canal que lo comunica. Por lo tanto la navegación comienza en este estrecho curso de agua, para luego llegar al lago.

Nuestra sorpresa fue lo que nos encontramos al llegar al enorme espejo de agua.

Nosotros queríamos ver a los pescadores haciendo su faena diaria, sin embargo al comienzo nos topamos con una especie de circo de mal gusto.

Un «pescador» estaba haciendo equilibrio en la punta de la barca, levantando una pierna, enganchando la red de madera con ella. No voy a negar que la foto me quedó genial, pero retrata para mi gusto una payasada. Me dio vergüenza ajena, a la vez que, me irrité un poco para el resto del viaje.

Luego, el «pescador» se acercó a nuestra barca, se puso al lado nuestro y sacó un pescadito de hace 3 días y me lo mostró triunfal para que le sacara la foto. Como no se iba a ir si no le sacaba la foto, se la saqué.

Lo que siguió fue lo peor, la pedida de dinero. No sabía dónde meterme de la vergüenza ajena y la indignación que me estaba dando la situación.

El hombre haciendo equilibrio en la barca. A pesar de todo, la foto me quedó buena.
El «pescador» con el pescado
Un barquero que pude enganchar cuando se fue nuestro hombrecito

Al final, andando un poco más, nos encontramos con verdaderos pescadores, que no usan la red de madera que queda linda para la foto, pero sí una técnica de pesca que no había visto en mi vida.

Realizan equilibrio en uno de los extremos de la barca, y con la pierna enganchada al remo, van avanzando sobre el agua. De esta forma, tienen las manos libres para tirar la red y pescar.

Después de haber visto a los pescadores, nuestro barquero nos llevó a ver la vida (y comercios) de quienes habitan el lago. Empecemos por los comercios.

El primero que visitamos fue Aung Chan Ther, Inle traditional silversmith and show room, se trata de una tienda especializada en el tratado de la plata para la confección de joyas y otros utensilios y luego la venta de esos mismos productos en el lugar.

Luego nos llevaron a una tienda dos en uno. Por un lado, habían señoras y jovencitas con los cuellos estirados por las anillas (se les suele llamar long neck, pero imagino que serán igual que el resto de la población, perteneciente a los Intha). Nos las encontramos con las lanas y los telares confeccionando mantas o chales.

Luego, en el mismo sitio, habían unas mujeres que trabajaban sobre la tela (o papel, mejor dicho) de unos paraguas muy monos.

Luego, nos llevaron a un taller lleno de telares, que trabajaban con hilo de seda, de algodón y otro tipo más rústico que se extraía de una planta del lago. Obviamente, que luego de la explicación, nos pasaron a la tienda. Las cosas que tenían, sobre todo, algún pañuelo para el cuello, estaban buenísimos. Quienes vayan con más presupuesto o ánimo de compra: ¡a animarse!

A la salida de cada uno de los comercios, nos esperaban las vendedoras de bijouterie en las barcas, que nos seguían hasta rendirse.

Otra de las visitas que teníamos prevista fue a la de un monasterio, donde en una de sus salidas había un gran pasillo con una tienda de souvenirs. En el monasterio, había gente en grupo rezando delante de un monje que estaba un poco molesto porque en realidad quería seguir con la lectura de su periódico.

Y ahora volvamos a lo interesante del viaje, la razón por la que nosotros fuimos al lago, lo que en realidad queríamos ver: las villas y jardines flotantes, junto a la vida en el lago.

Las villas flotantes son auténticos pueblos en los que, en lugar de calles, está el lago en sí mismo. Las casas son altas, preparadas para la época de lluvia, y hasta se pueden observar los palos de la electricidad que van a las casas.

Y luego los jardines flotantes, que más que jardines eran auténticos huertos trabajados y sembrados sobre el agua. Nos pareció una maravilla porque no sólo encontramos jardines con flores, sino que tomates, calabazas y otras verduras. Para nosotros, uno de los principales lugares para ver en el lago Inle.

Nosotros recorríamos los canales principales, pero dentro de cada «huerta» hay canales menores entre los que se meten las barcas de los lugareños a trabajar. Estos jardines tienen por base las algas del lago y otros tipos que se anclan con el palo de bambú para evitar que se muevan del lugar. Luego un poco de lodo del fondo del lago y más algas. Cada «islote» tiene un trabajo fino antes de empezar a cultivar las verduras. Y además, pueden soportar el peso de un adulto, así que no son tan frágiles e inestables como parecen.

La verdad que nos encantó este sitio y la maña que se han dado para hacer los jardines. Impresionante.

Lugareños trabajando, no se ve bien, pero están parados sobre finas barcas
Acá mi negro observando unos jardines, desde el monasterio. Se ven bien los canalitos.

Y así terminó la visita de un día, alquilando la barca para recorrer el lago. Como verán, los sentimientos encontrados van por lo turístico que se ha vuelto cuando querés ver un pescador en lo suyo y te encontrás con un decepcionante circo, comercios a los que te llevan los barqueros para intentar sacar alguna comisión de venta, y demás. Al final, lo compensa muchísimo los verdaderos pescadores haciendo lo propio, la villa flotante y cómo puede estar toda esa gente viviendo allí y los auténticos jardines y huertos sobre el agua.

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4) Datos prácticos para viajar al Lago Inle

Resumen – ¿Qué ver en Lago Inle?

Desde Nyaungshwe, alquilar una barca para adentrarse en el lago. Lo imprescindible para ver en el lago Inle: los verdaderos pescadores, las villas flotantes y los jardines y huertos flotantes. Luego en el camino se ven pagodas, monasterios y comercios varios de artesanías. El alquiler de la barca para este recorrido nos salió 15.000 kyats (15 dólares) para nosotros solos.
Desde Kalaw, hay varios trekkings. El más popular es el que va desde Kalaw hasta el Lago, son 3 días de atravesar pueblos típicos birmanos. Nosotros no lo hicimos, porque hicimos el trekking de Hsipaw a Pankam.

¿Dónde dormir en el Lago Inle?

El pueblo de Nyaungshwe es uno de los mejores sitios para dormir en el lago Inle debido a que está sobre la orilla del mismo lago y porque tiene muchas alternativas de alojamiento.

Nuestras recomendaciones para dormir en el lago Inle son las siguientes:

  • Hotel Gypsy Inn: justo enfrente del puerto de donde salen los barcos al lago. Habitaciones sin grandes lujos pero cómodas con baño privado. Es una buena alternativa económica.
  • Inle Cottage Boutique: alojamiento con toques elegantes, muy buen desayuno y habitaciones hechas en madera. Tienen bicicletas para uso gratuito de parte de los huéspedes.
  • Immana Grand Inle: habitaciones amplias y modernas con terraza, un jardín al aire libre con mesas y pequeña piscina. Muy buena alternativa para parejas o familias.

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¿Cómo llegar al Lago Inle?

Llegar al lago Inle en avión

El aeropuerto de Heho se encuentra a unos 40 minutos en coche de Nyaung Shweh. No hay vuelos internacionales hasta este destino, solo vuelos locales desde Mandalay, Bagan y Yangón.

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Llegar al lago Inle en bus

Se puede llegar en bus al lago Inle desde los principales destinos turísticos del país, pero hay que tener en cuenta que el viaje se hace largo debido a las muchas paradas y controles policiales que hay en la ruta.

Nuestra llegamos al lago Inle desde Hsipaw y nos tomamos el tren que atraviesa el viaducto Gokteik hasta Pyin Oo Lwin. Esto lo contamos en el artículo: Viaje en tren atravesando el viaducto Gokteik.

Desde Pyin Oo Lwin, hay dos formas de llegar hasta el Lago Inle. Una es desde la misma estación de trenes de la ciudad, tomarse una minivan a Mandalay y desde allí un bus a Nyaungshwe. Nosotros optamos por la segunda, que fue ir hasta la estación de buses de Pyin Oo Lwin a intentar tomarnos el único bus que va a Lago Inle. Conseguimos para el día siguiente, con un coste de 15.300 kyats cada uno (aprox 12,50 euros) que para hacer unos 255 kilómetros tardó 8 horas y media.

El bus primero pasa por Kalaw y te deja sobre la ruta, en frente de las guesthouses. Y luego de 1 hora más o menos pasa por un cruce de caminos y te deja a 10 kilómetros de Nyaungshwe.

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Por Flor

¡Hola, soy Flor! Podría decir que el gran cambio vino de la mano de un viaje largo, unos 14 meses por Europa y Asia en el que hice clic. Colgué mi super traje de contadora pública (no más zapatos de tacón ni maquillaje) y salió a la luz un universo de cosas de las que era capaz: descubrir lugares recónditos, escribir sobre viajes y dedicarme a ello, hacer lindas fotografías, dibujar, pintar, coser, cocinar rico y ser madre, con toda la paciencia y amor que esta tarea requiere.

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3 respuestas a «Que VER en el LAGO INLE, una experiencia única»

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